Ahora me pregunto cómo es posible que abandonemos, sin darnos cuenta, lo que nos hace felices dejándolo a un lado por las rutinas que llevan una gran pancarta diciendo; “estamos obligados a hacer". Vamos hasta arriba de quehaceres y lo que nos sobra es lo que nos apasiona. Error.
Esta conversación la mantuve durante la inauguración de mi exposición “Animales Fantásticos “ con dos de mis compañeros (maravillosos en todos los sentidos) de la universidad... ambos profesores en la actualidad (por cierto, cuánto valor tienen los profesionales de la educación, encargados de cuidar, educar, formar, querer y proteger a pequeños seres humanos (que no son suyos) con la grandísima tarea y responsabilidad de que formen un futuro con más valores y más completo, ADMIRABLE).
Pues bien, nos quedamos pensativos unos minutos y la respuesta de Antonio me encantó; decidió radicalmente, y desde ese mismo instante, tomar medidas. Al momento ví cómo sus ojos brillaban y supe que iba a transmitir a sus alumnos, desde “ya” este valor, el de no renunciar a lo que te llena por llenarte de obligaciones.
Reflexionamos un rato, sin hablar, sonriéndonos los tres, con la mirada vibrante y la boca de medio lado, cómplices de una futura labor social. Hicimos un contrato ante la vida.
Pues bien, nos quedamos pensativos unos minutos y la respuesta de Antonio me encantó; decidió radicalmente, y desde ese mismo instante, tomar medidas. Al momento ví cómo sus ojos brillaban y supe que iba a transmitir a sus alumnos, desde “ya” este valor, el de no renunciar a lo que te llena por llenarte de obligaciones.
Reflexionamos un rato, sin hablar, sonriéndonos los tres, con la mirada vibrante y la boca de medio lado, cómplices de una futura labor social. Hicimos un contrato ante la vida.
Fue la pintura, los pinceles y los lienzos latiendo dentro de mí durante casi ocho largos años, los que consiguieron, con paciencia, encontrar el momento de encontrarme.
Siempre había algo de ellos que me daba golpecitos por dentro, ir a alguna exposición y quedarme como con envidia (de la mala, si, de la mala mala), o por ejemplo como ponerme con mi hija a colorear y terminar quitándole el cuaderno de Mickey para colorearlo yo sola... (pobrecita mía).
De repente, una mañana, de las que te cuesta salir porque hay un monstruo en la puerta, me armé de valor y lo hice, salí y fui a una tienda de pinturas donde me compré todo lo necesario. Al llegar a casa, era otra mujer, brotó de mí un destello multicolor y con él nació mi primer cuadro de la colección “Animales Fantásticos“, mi preciosa cebra multicolor!
Cada trazo, cada respiración, cada color, cada mezcla... mi sonrisa por dentro, la magia del pincel deslizándose por el blanco lienzo... todo salió de mi y entró de nuevo y salió más y más hasta llenarme el alma ... supe al instante que mi periodo de “hibernación” había concluido.
“Uno tiene que ser algo
para poder hacer algo”
(Goethe)
Cebra Multicolor, 2019, Laura Torher.
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