Mi primera exposición sin intención, si, sin ninguna intención fue fruto de la casualidad (¿Causalidad?)...
Me disponía a hacer unas fotos de mi obra en la playa, a la caída de la tarde, cuando me llevé la sorpresa de verme rodeada de gente que admiraba mis cuadros y me preguntaba por ellos sin cesar.

"El Arte es un estado del Alma"( Marc Chagall, pintor francés).

No daba crédito a lo que estaba viviendo en ese momento, incluso la gente se hacía fotos junto a mis animales. Fué maravilloso. Recuerdo que pensé que todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal y deja un perfume que atrae sin opción. Mi colección así lo hizo.

Yo no atravesaba un buen momento en mi vida. El monstruo no venía a verme de vez en cuando, vivía conmigo, daba oscuridad, daba sombras, daba miedo... y mi terapia improvisada fue mi pintura. Me conectaba con el mundo, me permitía expresarme y poner de manifiesto mis sentimientos y pensamientos a cada momento que así lo precisaba yo, dando rienda suelta a la creatividad que tantos años estaba dormida y que vino a rescatarme cuando más lo necesitaba. Como dijo Paul Cèzanne (pintor francés posimpresionista); "No se trata de pintar la vida, se trata de hacer viva la pintura" y vaya que si lo hice, pero por todo lo alto.

Gracias a mis animales, a mi colección fantástica, conseguí gradualmente expresar todas y cada una de mis emociones conforme venían, pintando liberé y experimenté felicidad en un entorno personal en el que esa palabra parecía olvidada. Rocé de nuevo el amor, acaricié la paz y obtuve bastante empatía, bien puedo decir que alcancé en muchos momentos un estado de relajación tal, que conseguí una armonía perfecta entre mi corazón y mi mente.
"El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar
escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío.
El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar
pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia"
(Salvador Dalí)
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