Pensando en mi cuerpo energético (Aura), descubrí que de mis siente centros de energia que componen mi consciencia y mi sistema nervioso, abarcando ( como ruedas giratorias) todo nuestro cuerpo energético a lo largo y ancho para regularlo, me faltaban para por cuidar prácticamente los siete.
Me dí cuenta cuando comencé a quedarme afónica cada dos por tres, incluso a veces sin explicación lógica para mí, de que algo fallaba. Entonces comprendí que me quedaba sin voz porque no expresaba mis sentimientos y ello llevaba a “desconectar” el quinto chakra, el de la garganta/tiroides...
Partiendo de esta señal, mi cuerpo se alborotó y decidió expresar todas las carencias, el segundo chakra no es nadie sin el quinto, otro descuidado, el sexual ( !ey!, no sólo hace referencia al sexo físico, en mi caso creo que se cerró con la cesárea y el trauma que me provoqué por ello) ...
Cuando me dí cuenta de mis carencias energéticas, indagué en el temita... vaya con el temita... el cuarto - plexo cardíaco-corazón = “falluti”, además, éste mismo rige la glándula Timo, vital para nuestro sistema inmune. El sexto ni lo cuento, qué horror, ¡mi tercer ojo!, el que controla (entre otras cosas) el hipopótamo, perdón, el hipotálamo...:) Sólo la palabreja corta el cuerpo en dos. Entré en fallo cardíaco fastidiando de nuevo mi cuarto chakra.
Qué decir del séptimo, aunque se añadió posteriormente a la lista, que contaba con seis en sus orígenes hindúes, tales como el gnosticismo y la Nueva Era, también lo tenía catastróficamente abandonando, situado en la coronilla y encargado de la glándula pineal... mal rollo, tengo un remolino justo ahí.
En ese momento tenía dos opciones, una tirarme por el balcón (inviable) y la otra, tratarlos; esforzarme, buscar inspiración y, por supuesto intentar estabilizarme “chakramente”.
Gracias a la pintura y sin darme cuenta, estaba uniendo el segundo y el quinto, que juntos se encargan de la parte de expresión y desarrollo creativo y que van estrechamente ligados, de la mano básicamente, como Epi y Blas. Por mi vivencia me ha quedado clarísimo.
A raíz de esto decidí indagar en el budismo, llevándome a mi colección “Japonismo”, la que he desarrollado siendo más técnica. metódica calmada y con mis chakras alineados! Ja ja ja!! Menuda experiencia!...
Bambú, acrílico y madera natural sobre lienzo.
2020. Lauratorher.
Belleza (Kanji), 2019
Lauratorher
Amor (Kanji), 2019
Lauratorher
He dado vida a una colección de aproximadamente veinte obras, todas y cada una de ellas creadas desde el fortalecimiento de mis campos energéticos; el etérico (cuerpo), el emocional, el mental y el espiritual. Así pues, debo rendirme educadamente ante ella con una inclinación del todo japonesa (con mis manos unidas en señal de respeto) puesto que me ha abierto las puertas de un plano mayor, de un conocimiento superior, del que tenía, como buena pipiola, nociones básicas, posibilitando el acceso abierto a recibir, trasformar, distribuir y ajustar la energía vital de mi organismo, con un único fin (como todo en la vida); ser lo más feliz posible pese a cualquier adversidad y mantener paz de una forma constante y consciente.
Geisha, acrílico sobre lienzo
2019, Lauratorher.
(Estoy obligada a mencionar de nuevo a mi mejor amiga, compañera del alma, puesto que de toda la colección, esta obra (Geisha) es de mis favoritas y ella la adquirió, por intuición, dándole un techo lleno de amor).
Composición “Japonismo”. Varias técnicas.
Acrílico sobre lienzo. Kanjis. 2019. Lauratorher.
En mi caso, no me va eso de “en casa de herrero cuchara de palo”, yo soy más de “en casa de herrero, el mejor hierro” y para muestra, la imagen de arriba. ;))
Una leyenda japonesa dice
que cuándo no puedes dormir
de noche, es porqueestás despierto en el sueñode alguien más.
.Lauratorher.
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